De la Escuela de Artes y Oficios a un local en la Balcarce, a puro empeño y creatividad

Luego de perfeccionarse en la institución municipal, una diseñadora de productos en cuero, creó “Amano” y fue seleccionada por el diseñador Benito Fernández para integrar el stand de la Provincia en la Feria Puro Diseño. Su historia

Ana María Cazón (49) es esposa y madre de tres hijos. Es, casi sin darse cuenta, una marca comercial registrada: “Amano”. Es el sello de los zapatos y carteras que hacen sus manos y se pueden admirar  -y comprar- en el 400 del corredor de la Balcarce, un local que comparte con otras cuatro diseñadoras.

Hace unos años, Ana María hacía carteras en su casa. Pero quiso estudiar y durante dos años intentó ingresar en el taller de Calzado que Daniel Ibáñez dicta en la Escuela de Artes y Oficios de la Municipalidad, pero no tuvo cupo. Recién lo logró en el tercer intento, hace tres años.

Ana María hacía carteras. Se daba cuenta de que le quedaban muchos restos de material y siempre pensaba que se podían aprovechar. Y, con la guía del profesor Ibáñez, empezó.

Sus creaciones cruzaron los límites de la Escuela de Artes y Oficios y llegaron a las ferias. Inclusive, “Amano” fue seleccionada por el diseñador Benito Fernández y Marcela Molinari para integrar el stand de la Provincia en la Feria Puro Diseño que se realizó en marzo último en la Sociedad Rural Argentina en Buenos Aires. También formó parte de la Feria de Diseños organizada por la Comitiva de Diseño, en la Casa de la Cultura, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y Centro Cultural América. Y, además, en el mercado Cultural y Regional del NOA de diseños y artesanías en Tucumán con el stand de la provincia.

Ana María y otras cuatro diseñadoras abrieron “Punto de Diseño”  (Balcarce 406). Allí está “Amano”, compartiendo la oferta con “Tejido Bonito”, de  Gabriela  Pernas; diseño de indumentaria de Cecilia Zóccola; “Penca”, objetos pintados a mano de Milagro Amorelli y “El  Arte Sana”, de Fernanda Meinardy.

“Ellas son diseñadoras muy halagadas, muy reconocidas; yo recién estoy comenzando. Y soy una  eterna agradecida a la Escuela de Artes y Oficios y al profesor Ibáñez que siempre me alentó y me acompañó; estoy muy contenta con lo que aprendí. Desde que está el taller en la Escuela, el rubro se expandió mucho. Es muy bueno lo que ofrecen, excelentes profesores y capacitación gratuita”.

Ana María agradece mucho a la Escuela de Artes y Oficios. Pero no se olvida del apoyo familiar que tuvo y sigue teniendo de Carlos Cayata, su esposo, dijo que sin él “no podría haber hecho nada de lo que hice”. Y recordó que en los comienzos del emprendimiento la ayudaba a financiarse e incluso él le regaló la primera máquina –hoy tiene tres- para la que en aquellos tiempos era una incipiente empresa.  “Su apoyo ha sido y es fundamental, como es el de los esposos de mis compañeras”, remarcó Ana María.

También tiene la colaboración de sus hijos Luciana, Rocío y Juan Manuel. Y el de una hermana Rosa Elizabeth, que la ayuda con el corte y armado de las carteras. “Ojalá que este emprendimiento continúe y que el día que decida retirarme, mis hijas  puedan seguir con la marca;  quizás ya no de forma artesanal…”

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